Flash Democracia Por Sorteo

Nuestra propuesta de democracia por sorteo

Lo que les proponemos es un modelo completo de democracia directa adaptada a la sociedad actual y aplicable a organizaciones de distinto tamaño —incluido el gobierno de la Nación— por el cual nosotros, el pueblo, ejerceremos la soberanía sin intermediarios, mediante una Asamblea elegida al azar de entre la ciudadanía, y configurada por asambleístas que deben demostrar sus capacidades para comprender, asimilar y debatir.

A muchos ciudadanos nos interesan las políticas públicas en mayor o menor medida, y esta implicación debe aprovecharse para ampliar la base social de los que han de tomar las decisiones que afectan al interés general, sin restringirlas al arbitrio de un determinado clan político que debería recuperarse reintegrándolo a la sociedad de la que nunca debió salir, para que realice cualquiera de las múltiples actividades que desarrollamos el común de las personas.

La mayoría de los actuales Estados están constituidos por sociedades complejas, numerosas y establecidas en territorios extensos. Considerando estas características, solemos concluir que la democracia directa es utópica e irrealizable y que una Asamblea de ciudadanos no podrá regir los destinos nacionales. Resulta sorprendente que no lleguemos a la misma conclusión cuando a esa Asamblea de ciudadanos le damos el nombre de Congreso. Con lo mucho que nos defraudan nuestros diputados, deberíamos preguntarnos por qué confiamos tan poco en nuestras capacidades.

Una paradoja con la que convive nuestra sociedad es la desconfianza que provoca el azar cuando se pretende utilizar en los ámbitos institucionales. Sin embargo, hemos consagrado la eficacia del sorteo para designar la formación de las mesas electorales y constituir el Tribunal del Jurado, ambos con cometidos tan importantes como legitimar el propio sistema y juzgar a las personas respectivamente.

Los que conocen la historia del nacimiento de la democracia recuerdan la ciudad-estado ateniense como una sociedad instalada en un pequeño territorio, con pocos habitantes, homogénea culturalmente, aunque injusta —eso sí, desde una perspectiva actual— pues establecía que solo eran ciudadanos los varones adultos nacidos en Atenas. De este restringido círculo de ciudadanos se elegía al azar la mayoría de los cargos públicos.

Dicho esto, sería una verdad a medias concluir que la democracia directa que proponemos es un modelo copiado de la democracia ateniense. Se inspira en ella pero no la copia, porque estamos de acuerdo con quienes objetan que aquel modelo sería irrealizable si lo aplicáramos sin más al presente. Reconocemos que nuestra propuesta se acerca al modelo ateniense al retomar de aquella democracia la idea principal: "Ejercer la soberanía directamente mediante una Asamblea constituida por la elección al azar de entre todos los que somos ciudadanos de pleno derecho". Pero no pueden desaprovecharse dos mil quinientos años de evolución social y, con toda lógica, utilizamos para el beneficio de la democracia directa el enorme conocimiento acumulado en este largo periodo histórico para realizar su puesta al día. Veámoslo.

Esa puesta al día incorpora una medida de sentido común y consensuada por nuestra sociedad: la realización de una prueba o la aportación de un curriculum acordes con la misión que se desempeña en cualquier empleo. En las tareas legislativas son necesarias unas competencias básicas para comprender, asimilar y debatir, por lo que tendremos que evaluar estas aptitudes mediante pruebas objetivas. Volveremos sobre ello, y sobre otros aspectos que ahora apenas esbozamos, en un documento más extenso que ponemos a su disposición.

Incorporamos también a nuestra propuesta algunos progresos en Ciencias Sociales y en Ciencias Aplicadas, concretamente en lo referente a:

  • Estadística, con el diseño de muestras representativas al nivel de confianza que se pretende, utilizando el muestreo aleatorio estratificado para conformar la Asamblea.
  • Comportamiento de grupos formados al azar, de los que ahora se sabe que cuando trabajan respetando cuatro condiciones (independencia, diversidad de opiniones, descentralización y agregación) toman decisiones más sensatas e inteligentes que los grupos de expertos.
  • Las posibilidades que ofrece la Sociedad del Conocimiento, que deben aprovecharse para incrementar los cauces reales de participación y ejercer un control efectivo de la Asamblea.

Estos nuevos aspectos reforman el modelo de democracia ateniense de hace milenios y, según sostenemos con los argumentos pertinentes, permitirán a nuestra sociedad ejercer la soberanía de un modo tan eficaz como la ejerció aquella Atenas hegemónica en su área de influencia. Además de las innovaciones mencionadas, la ciencia se pone de nuestra parte con recientes descubrimientos realmente contraintuitivos que vienen de la mano de la Computación Científica, la cual predice, mediante el uso de modelos simulados, tanto la mayor eficacia de las Cámaras sorteadas como los beneficios de utilizar el azar para ascender de nivel en el seno de organizaciones jerarquizadas de estructura piramidal.

La democracia directa tiene la virtud de representar el espectro social tal cual es. Actualmente disponemos de los métodos adecuados para conseguir que un pequeño grupo de ciudadanos elegidos al azar represente con fidelidad las características de la totalidad de la población en edad, procedencia geográfica, sexo, poder adquisitivo, nivel de formación..., y por supuesto similitud en las proporciones de posiciones ideológicas. Si la Asamblea que proponemos gobernase, marcaría su propio rumbo en los objetivos. Nadie tiene que interpretarnos, podemos actuar nosotros, sin mediadores, sin enfrentamientos, dialogando y cooperando.

La propuesta se abrirá camino mediante la creación de una formación electoral que no será un nuevo partido político con los usos y costumbres de los actuales, sino un instrumento con el único objetivo de devolver el poder político a la sociedad. No hay otra promesa ni otro programa que ése. No se formula explícitamente ninguna ideología (o las contiene todas). Si esta nueva formación electoral consiguiese las adhesiones suficientes en forma de diputados electos, la principal ambición de éstos será cambiar el modelo de gobierno. Dimitirán cada cierto tiempo para ser sustituidos por el siguiente candidato de la lista y desaparecerán de la escena pública. Durante su ejercicio como diputados reducirán su salario de diputados para ingresar la misma cantidad que percibiesen en su trabajo anterior—los parados el SMI— dedicándose el resto de los emolumentos a financiar la difusión del sistema. Suscribirán un pacto ético cuya finalidad será impedir el comienzo de una carrera política en entornos distintos al que defendemos.

Queremos resaltar que, aunque nuestra intención es sustituir la democracia representativa, la propuesta tiene más lecturas que "todo o nada". Se pueden conseguir triunfos parciales, y no por ello carentes de interés, con pocos diputados. Aunque fueran pocos, el éxito sería incuestionable. ¿Por qué? Los políticos tradicionales percibirían que parte del electorado, nuestros votantes, pide con contundencia más participación en las decisiones. Es sabido que los poderes establecidos suelen reaccionar con estrategias para asimilar o neutralizar las ideas alternativas, y el esfuerzo que hacen es mayor cuanto más "peligrosas" las consideren, y ésta lo es. Es probable que nuestros políticos lo hiciesen modificando al alza, aunque fuera ligeramente, la participación de la sociedad en la toma de decisiones. ¿Iniciarían cesiones parciales del poder para perpetuarse en el cargo? Pensamos que sí, aunque en este mundo de las apariencias los políticos intentan distraernos con gestos de poco contenido. En la sesión de investidura de la Comunidad de Madrid, el 14/06/2011, se produjo un ejemplo revelador de lo que acabamos de comentar cuando se lanzó la promesa de estudiar una reforma de la ley electoral autonómica que estableciera el uso de listas abiertas. De nada servirá optar dentro de una lista de afines por unos u otros nombres, porque los actuales partidos políticos se estructuran con un líder fuerte y un grupo que respalda a éste independientemente de quiénes sean sus componentes. Aunque algunos electores puedan percibirla como una mejora en la calidad de su voto, la propuesta no deja de ser cosmética, pues el resultado solo favorecería al propio partido político, que conseguiría de los electores seleccionar diputados con una mejor imagen pública e idéntica disciplina de voto.

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