Edad

El único requisito inicial para ser asambleísta es la mayoría de edad, que la legislación actual fija en 18 años.

Se podrían proponer otros requisitos que, con cierta lógica, intentasen garantizar que las cualidades de los asambleístas fuesen las necesarias para realizar su labor, como por ejemplo no estar afectado por determinadas enfermedades, haber alcanzado un cierto nivel de estudios, o cualquier otro criterio bienintencionado pero probablemente difícil de justificar por discriminatorio.

Como muestra de estas dificultades a la hora de aplicar los criterios de selección, es bien conocido el caso de D. Pablo Pineda Ferrer, quien, afectado por un síndrome de Down, ha cursado estudios en Magisterio y ha merecido la Concha de Plata del Festival de Cine de San Sebastián por su trabajo actoral, y menos conocido pero también real es el caso de D. Fernando Barbero Carrasco, que careciendo de estudios reglados de cualquier índole ha escrito dos libros y desarrolla una intensa actividad intelectual y social.

Poder

Ser asambleísta requiere, además de la edad, estar capacitado para ejercer de tal. Ya hemos dicho anteriormente que nuestra sociedad considera normal, e incluso necesario, que antes de desempeñar cualquier tarea de responsabilidad se exija a los candidatos un curriculum académico y profesional verificable (una o más titulaciones, experiencia en la actividad, referencias de los empleadores anteriores o de los trabajos realizados, conocimientos informáticos, otros idiomas, etc.) a menudo complementado con una o más pruebas (entrevista personal, examen teórico, examen práctico…), y esta necesidad social de contar con ciudadanos capaces de asumir cabalmente las tareas encomendadas no puede ser ajena a la más alta institución del Estado.

 La competencia objeto de evaluación ha sido denominada “Aprender a aprender” (Aaa) por la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea2. Según la citada Comisión, se trata de una de las “ocho competencias clave que se consideran necesarias para todos/as en la sociedad del conocimiento” y “comprende la disposición y habilidad para organizar y regular el propio aprendizaje, tanto individualmente como en grupos. Incluye la habilidad de organizar el tiempo propio de forma efectiva, de resolver problemas, de adquirir, procesar, evaluar y asimilar conocimientos nuevos, y de ser capaz de aplicar nuevos conocimientos en una variedad de contextos — en el hogar, en el trabajo, en la educación y en la formación. En términos más generales, aprender a aprender contribuye enormemente al manejo de la vida profesional propia.” Es una competencia que no requiere estudios específicos previos y que es propia de la mayor parte de los individuos de una especie, la nuestra, que se caracteriza por su enorme potencialidad para la asimilación, iniciada con la adquisición de la lengua materna y perdurable a lo largo de toda la vida con la plataforma del lenguaje como cimiento sobre el que se depositan todo tipo de conocimientos. Con todo esto en cuenta, resulta patente que las decisiones que deben tomarse en la Asamblea no pueden dejarse en manos de ciudadanos sin la competencia de Aaa por motivos tan clamorosos que no merecen más comentarios por nuestra parte.

 Así pues, poder ser asambleísta no estará al alcance de todos, aunque sí de la mayoría, por la necesidad de superar dos pruebas objetivas que se realizan con propósitos y en tiempos distintos, a las que llamamos “de acceso” y “de control”. La prueba de acceso evalúa la competencia clave de Aaa y la de control los conocimientos necesarios antes del inicio de las acciones legislativas. 

PRUEBA OBJETIVA METODOLOGÍA EVALÚA SE REALIZA PROPOSITO U OBJETIVO
De Acceso Examen test Aprender a Aprender En la preasamblea Seleccionar asambleistas
De Control Examen test Conocimientos En la Asamblea Controlar a los asambleistas
  • La prueba objetiva de accesoAT se realizará en los diez primeros días de preasamblea y tendrá un carácter eliminatorio. Esta prueba, unida al requisito de la mayoría de edad, permite que el diseño muestral de la Asamblea sea más sencillo, al desdeñar, como ya reseñamos, criterios de selección difíciles de argumentar a la vez que innecesarios, y deja dentro del arel a los ciudadanos preasambleístas con la competencia clave de Aaa, imprescindible para legislar. 
  • La prueba objetiva de controlAT permite evaluar si los asambleístas, que ya sabemos dotados de la competencia Aaa, la utilizan en la preparación de cada tema legislativo nuevo en la agenda política de la Asamblea. Esta agenda contemplará un calendario de acciones legislativas sucesivas, para cada una de las cuales el asambleísta electo deberá adquirir conocimientos que le permitan tomar decisiones distintas, más racionales y probablemente mejores gracias a la información de que dispondrá. Los conocimientos deberán demostrarse de forma independiente para cada una de las iniciativas legislativas, de modo que no poder hacerlo en alguna de ellas supondrá una dejación de funciones que conllevará, además de una posible sanción económica, la inhabilitación temporal mientras la Asamblea resuelve la iniciativa concreta.
 

Querer

Ser asambleísta, una vez elegido por el azar, es un acto absolutamente voluntario inscrito en el capítulo de los derechos pero no en el de los deberes. El sistema favorecerá que ese derecho sea ejercido mayoritariamente por los elegidos.

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