Trabajo individual de los asambleistas

Prevemos que los asambleístas realicen la mayor parte del trabajo en su localidad de residencia, por lo que el trabajo individual será preponderante sobre el colectivo. Más reuniones plenarias, o de comisiones, o de delegaciones con los fines que se pudieran crear no significan necesariamente mayor eficacia, sobre todo si contamos con el aporte de la tecnología de la información de que ya se dispone, pero sí podemos asegurar que a más reuniones mayores dificultades de conciliación para los asambleístas foráneos. Así pues, se hará necesario concretar con la práctica el punto de equilibrio entre eficacia y conciliación, que no tienen por qué ser objetivos opuestos. A modo de sugerencia, dos días a la semana nos parecen suficientes para dedicarlos a reuniones y el resto de la semana se trabajaría por objetivos en un espacio de trabajo especialmente habilitado en la localidad de procedencia.

Volviendo a la conveniencia de que los asambleístas mantengan su independencia, entre las medidas menores a este efecto cada asambleísta tendrá asignado un escaño por orden alfabético que deberá ocupar durante todo su mandato. Ser independiente no significa competir, por ello el sistema alienta las actitudes colaborativas pero rehúye las asociativas, excepto para aquellas acciones ocasionales en las que pudiera requerirse un número determinado de asambleístas para su promoción.

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