Contrato Personalizado de Asambleista

Cuando se desestima la obligación y se opta por la persuasión al efecto de constituir la Asamblea por ciudadanos que deben aceptar el encargo, es necesario recurrir al refinamiento.

Empezaremos por recordar que, para favorecer la participación, se establece una importante medida de conciliación con la vida personal del asambleísta permitiendo que gran parte de los siete meses en los que se ejerza como tal transcurra en su lugar de residencia.

La participación de todos en la Asamblea se favorece y alienta desde el sistema porque una fuente de legitimidad, que no la única, para prescindir de políticos que interpreten los deseos de la sociedad es, precisamente, construir una Asamblea que tome decisiones tal y como lo haría si estuviera formada por la totalidad de la ciudadanía.

Es de justicia que cualquier ciudadano pueda ser asambleísta, y puesto que todos estamos inmersos en circunstancias distintas, cuando alguna de éstas dificulte la aceptación del encargo para serlo, intentaremos neutralizarlas con distintas actuaciones adoptadas ex profeso.

  1. El sistema diseñará para cada ciudadano elegido MEDIDAS PERSONALIZADAS en aras de conseguir la aceptación y la adaptación al nuevo trabajo de asambleísta en función de su respuesta inicial a la propuesta, de su domicilio, de sus responsabilidades familiares y del trabajo que pudiera desempeñar.
    • Respuesta inicial a la propuesta.- Ante la negativa a participar en la Asamblea, se intervendrá con información exhaustiva. No todos los ciudadanos conocerán las características del trabajo de asambleísta ni en qué medida el Estado está dispuesto a facilitar la aceptación del encargo. Resolver de forma personalizada todas las dudas que planteen los asambleístas en potencia, informándoles de los mecanismos que utilizará el Estado para resolver sus dificultades, cambiará la perspectiva de los que estuviesen mal informados y probablemente les hará cambiar de opinión.
    • Domicilio.- El asambleísta deberá disponer de un espacio de trabajo adecuado para trabajar como tal en su lugar de residencia, preferentemente en su domicilio. Cuando esto no sea posible por motivos de espacio y condiciones de trabajo, se habilitará un lugar adecuado fuera del domicilio.
    • Responsabilidades familiares.- El cambio de empleo y la necesidad de ausentarse del domicilio parte de la semana pueden producir desamparo en otros miembros de la familia sobre los que se tengan responsabilidades. El Estado contratará a personas para descargar de estas obligaciones al asambleísta.
    • Trabajo que pudiera realizar.- Los funcionarios y trabajadores por cuenta ajena estarán especialmente protegidos para dejar su puesto de trabajo temporalmente y reincorporarse a él con garantías de reserva del puesto. Los parados, por desgracia, tampoco tendrán que resolver este problema. Sin embargo, los trabajadores autónomos y aquellos que desempeñen profesiones liberales desatenderán sus negocios si optan por ser asambleístas. Estos profesionales tendrán tiempo para la supervisión de su negocio porque el sistema potencia el trabajo individual en el lugar de residencia habitual, pero la disminución de beneficios deberá compensarse económicamente o mediante la contratación de personas para que suplan al asambleísta. Por ejemplo, el propietario de un bar pudiera necesitar a un camarero que le supliese para no cerrar el negocio. Así pues, algunos asambleístas costarán al estado más dinero que otros, por lo que resultará conveniente fijar un tope de gasto para adoptar estas medidas específicas.
    • Los minusválidos dispondrán de los apoyos necesarios para desarrollar su trabajo.
  2. Las MEDIDAS GENERALES, que afectarán a todos son las siguientes:
    • Un buen salario, aunque sin desmesura.
    • Un periodo vacacional retribuido de un mes, una vez finalizada la misión de asambleísta.
    • Condiciones óptimas de trabajo con metodologías y tecnología que faciliten el estudio, el aprendizaje, la reflexión, el debate y la participación.
    • Se evitará la necesidad de conocer la jerga jurídica así como las de las distintas ramas especializadas del conocimiento.
    • Se prestigiará desde la Administración la función que ejercen como representantes de toda la sociedad.
    • Se dispondrá de personal de apoyo para los que pudieran necesitarlo en lo referente al manejo de los medios electrónicos, técnicas de estudio, lectura crítica, organización del tiempo, explicaciones personalizadas, resolución telefónica de dudas, etc.
    • Optimizar el ambiente laboral. Aunque algunos pueden considerar este aspecto como secundario, para nosotros es importante. Un buen ambiente de trabajo es especialmente apreciado por los que han tenido la experiencia contraria. Además, conseguirlo tiene serias posibilidades de éxito y comportaría unos costes económicos pequeños. ¿Por qué no intentarlo? Especialistas en ello serán quienes nos asesoren sobre la aplicación de las mejores técnicas para conseguir este objetivo. Nuestro sentido común nos dice que todos agradecemos el buen trato, la educación, el buen humor, conocer estrategias para prevenir conflictos personales y, dados los casos, resolverlos; que tu trabajo no sea entorpecido por la burocracia, que tu opinión sea importante y escuchada con respeto hasta por los que piensan que es una estupidez mayúscula, que no se improvise ni se requieran las cosas "para ayer", que los horarios de trabajo se adapten para disponer de varias horas de ocio consecutivas, que los problemas se resuelvan con prontitud, que se organicen encuentros con los compañeros de trabajo en un entorno favorable a la expansión y a la comunicación interpersonal, que las normas estén bien argumentadas, que te satisfaga la misión que tienes encomendada y que se valoren tus esfuerzos, que se atiendan tus peticiones razonables con prontitud, que exista flexibilidad si surgen problemas en tu esfera privada, que no se pongan trabas a los derechos laborales, que nos enseñen a controlar la agresividad, a ser comprensivos y a no juzgar a primera vista. Todas estas "pequeñas cosas" —y algunas más— son posibles con buena disposición, buena organización y, sobre todo, con un pequeño grupo de personas contratadas por la Asamblea para que lo hagan posible.

Este conjunto de medidas —específicas y generales— pretenden, en definitiva, crear las condiciones para conseguir un puesto de trabajo apetecible en el que se pueda desarrollar una función importante para la sociedad y satisfactoria personalmente.

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